Hongos psilocibios: un enfoque crítico sobre los usos contemporáneos

Hongos psilocibios: un enfoque crítico sobre los usos contemporáneos
Adobe fotos
Hoy se presentan como alternativa biomédica, estetización del uso ancestral o sanación individual. Asistimos a un despojo de dimensiones rituales y comunitarias que acompañaron su uso por milenios. ¿Cómo producir el encuentro entre saberes ancestrales, marcos científicos y abordajes sensibles colectivos?

Durante milenios, diversas comunidades han empleado los hongos psilocibios no como un medio para la sanación individual, sino como una tecnología ritual orientada a la conexión con dimensiones que trascienden el plano material. En esos contextos, la psilocibina funcionaba como vector de lectura del tiempo, el espacio y la energía, y como mediadora en la interacción con otras formas de vida y conocimiento. 

Lejos de la categoría biomédica de “medicina”, entendida como un tratamiento individual y farmacológico, el uso ancestral de los hongos psilocybes se inscribía en tramas colectivas que articulaban cosmologías complejas, donde la sustancia funcionaba como un equilibrio integral entre lo espiritual, lo social y lo natural. 

La palabra “medicina” no existía en las lenguas de pueblos originarios; el concepto fue incorporado y resignificado tras el contacto colonial, convirtiéndose en una herramienta para traducir y legitimar estas tradiciones dentro de los marcos legales y científicos occidentales. Si bien esta adopción permitió la continuidad de su uso, también despojó a estas prácticas de su profunda dimensión ritual y comunitaria.

chile regular psilocibina en uso terapéutico este año  - hongos psilocibios

Desplazamientos

Sin embargo, estas prácticas fueron objeto de apropiaciones sistemáticas: primero en el marco de la expansión capitalista y más recientemente, a través de su incorporación fragmentaria en culturas urbanas globalizadas. Lo que originalmente constituía un ejercicio espiritual y comunitario se ha visto progresivamente desplazado hacia formas de consumo individualizadas, desprovistas de densidad simbólica.

Desde los años setenta, en su origen en Gran Bretaña y una década después como fenómeno mundial, la emergencia del movimiento New Age ha articulado una armonía entre espiritualidad descontextualizada, saberes esotéricos y retóricas terapéuticas. Este proceso ha tenido, con sus matices, continuidad en el presente, particularmente en el auge de figuras como los “neochamanes”, “facilitadores” o “influencers” y ciertas corrientes del coaching ontológico.

En la mayoría de los escenarios, las experiencias “sanadoras” suelen estar encabezadas por profesionales provenientes del ámbito de la salud, sin formación específica en estudios rituales, etnobotánicos o en epistemologías alternativas. En el peor de los casos, construidas de manera meramente performativa. 

En formato de retiros con una lógica empresarial, estas propuestas reproducen una estetización superficial del uso ancestral de los hongos psilocibios, a menudo alejadas del trabajo profundo con la incertidumbre de los estados ampliados de conciencia que algunos contextos permiten con macrodosis. Lo primigenio se convierte, así, en escenografía para experiencias marcadas por la comodidad, el consumo y la regulación emocional.

Las narrativas dominantes que promueven la “disolución del ego” como núcleo de la experiencia psicoactiva instalan una gramática interpretativa cerrada, en la cual se delimitan los modos legítimos de vivenciar y narrar.

Hongos psilocibios: un enfoque crítico sobre los usos contemporáneos

Aperturas energéticas

En la vereda de enfrente, proliferan abordajes que entienden las experiencias psilocibínicas como aperturas energéticas, sensoriales y espaciales que desestabilizan los marcos materiales y temporales convencionales. En este sentido, no se trata de una búsqueda de sanación entendida como restauración del yo, sino de un proceso de modulación perceptiva en el cual la conciencia se reconfigura en relación con la energía, el entorno y el cuerpo.

Desde esta perspectiva, la experiencia psicoactiva puede comprenderse como una práctica estética y artesanal, en la que la percepción opera como campo experimental. Las teorías físicas de la relatividad y los desarrollos de la mecánica cuántica permiten pensar esta apertura desde un marco epistemológico más amplio. En particular, el concepto einsteiniano de que la materia es una forma de energía condensada y la idea de espacio-tiempo como campo dinámico habilitan lecturas en las que la conciencia se sitúa como resonador entre múltiples niveles de existencia. 

Siguiendo esta línea, el consumo de hongos de estas características, no induce un viaje introspectivo, sino que articula una entrada multiversal donde el tiempo, el espacio y la identidad se tornan variables móviles, más cercanas a un continuo vibracional que a una estructura fija.

Ahora bien, este señalamiento no implica desestimar los aportes que se han dado desde ciertos espacios clínicos. Existen numerosos casos donde el uso terapéutico de la psilocibina, en contextos controlados y acompañados por profesionales comprometidos, ha generado alivio en pacientes con diagnósticos severos, como la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático. Estas experiencias no deben ser subestimadas, y más aún, constituyen un terreno fértil para el diálogo entre paradigmas. 

Encuentro de saberes

El punto crítico no es la existencia de intervenciones clínicas, sino la pretensión de generalizarlas como modelo hegemónico. En lugar de oponer categorías cerradas, se trata de aprovechar la coyuntura actual para articular espacios de encuentro entre los saberes ancestrales, los marcos científicos rigurosos y los abordajes sensibles que prioricen lo colectivo por sobre lo espectacular.

Este enfoque exige, además, una crítica al modo en que el conocimiento sobre estas experiencias está siendo producido y legitimado. La proliferación de relatos clínicos o testimonios subjetivos —por más pioneros o “auténticos” que se presenten— no constituye en sí un paradigma científico. 

Es necesario avanzar hacia marcos de investigación interdisciplinarios, con grupos de trabajo específicos que escapen a las categorías genéricas legitimadas por un título universitario. La construcción de saber no puede basarse exclusivamente en el consultorio, ni en el retiro ni en el registro experiencial individual. Se requiere rigurosidad epistemológica, dispositivos metodológicos sólidos, programas de investigación y una ética situada que reconozca la densidad histórica, cultural y energética de estas prácticas.

En última instancia, la experiencia con hongos psilocybes no responde a un modelo de introspección terapéutica, sino a un despliegue perceptivo que reconfigura la relación entre cuerpo, mundo y posibilidad. 

No se trata de “sanar el yo”, sino de cuestionar la filosofía misma que sostiene su centralidad. En este movimiento, la conciencia se percibe como nodo en una red multiversal, donde el tiempo y el espacio se conciben no como coordenadas fijas, sino como campos de posibilidad energética. La ciencia, la ritualidad y la estética se articulan entonces no como polos opuestos, sino como herramientas complementarias para pensar el lugar de lo humano en una red infinita de mundos posibles.

BIOMEDICINA NEW AGE PSILOCIBINA

Si llegaste hasta acá, nuestro contenido es útil para vos.

Para seguir informando a una sociedad que acompañe y no castigue necesitamos tu apoyo.

Suscribite con aportes mensuales

(desde Argentina)

(desde el exterior)

Doná con aportes únicos

(desde Argentina)

(desde el exterior)

Si llegaste hasta acá, nuestro contenido es útil para vos.

Para seguir informando a una sociedad que acompañe y no castigue necesitamos tu apoyo.

Suscribite

Aportes mensuales.

Plan THC

Plan LSD

Plan DMT

Doná

Aportes únicos.

Si llegaste hasta acá, nuestro contenido es útil para vos.

Para seguir informando a una sociedad que acompañe y no castigue necesitamos tu apoyo.

Suscribite
con aportes mensuales

(desde Argentina)

(desde el exterior)

Doná
con aportes únicos

(desde Argentina)

(desde el exterior)

Comentá el artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*Mate se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, violentos, discriminadores o contrarios a las leyes de Argentina.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

MÁS LEÍDAS

¿Por qué están prohibidas las drogas?