Desde 2020 a esta parte, lo que puede denominarse “capitalismo psicodélico” ha logrado imponerse, no sólo -ni tanto- en lo discursivo sino, principalmente, en lo pragmático.
Desde que Compass Pathways se convirtió en una empresa psicodélica con fines de lucro, allá por septiembre de 2020, cientos de empresas bio-farmacéuticas siguieron una hoja de ruta parecida, tomando a veces los mismos caminos, y otras veces esquivando aquello que advirtieron representaba un obstáculo o un callejón sin salida.
A la compulsión por el patentamiento irrisorio, le advinieron las innovaciones técnicas y farmacológicas rigurosas, entre las que podríamos contar: análogos de acción corta; moléculas derivadas, más eficientes y “sin alucinaciones”; profármacos y derivados para mejorar estabilidad/biodisponibilidad; tecnologías para “cortar” el viaje (neutralizadores); combinaciones de fármacos y finalmente innovaciones en vías de administración (películas orales, formulaciones intravenosas, sprays intranasales…)
Es curioso cómo en estos mercados emergentes no parece tener mucho sentido pretender obtener una fotografía de sus “ecosistemas” sin que se convierta, casi inmediatamente, en algo anecdótico.
Volatilidad, especulaciones, contingencias, riesgos asumidos, rondas de recaudación, optimismo megalómano, tuits o declaraciones de grandes magnates y narrativas rimbombantes, son algunas de las aristas por las que surfean estos capitales psicodélicos de riesgo.
Los peces grandes nunca tardan en devorarse a los peces chicos. Lo curioso es que aquí, en este mal llamado “ecosistema”, los peces chicos también desean ser devorados.

Declaraciones públicas
Hemos visto a Elon Musk fumando porro en el podcast de Joe Rogan. Hemos escuchado o leído a Mike Tyson afirmar que “el sapo” (5-MeO-DMT) lo ayudó a ponerse en forma y estar listo para pelear de nuevo: “I took the medicine, and the medicine told me to get into shape.” Nos hemos enterado de los retiros de ketamina por miles de dólares para que los CEOS productores de la hiperconectividad de plataformas se “desconecten” y puedan seguir siendo productivos. Y hemos atestiguado cómo las enormes expectativas de regulación de la MDMA de Lykos therapeutics (Maps) se derrumbaron en 2025.
¡Hasta nos desayunamos este año al presidente D. Trump firmando una orden ejecutiva para promover la investigación y el uso terapéutico de psicodélicos! Especialmente ibogaína, orientada a veteranos de guerra.
En ese contexto “Transcend” fue una de las tres compañías que trabajaban en candidatos psicodélicos para salud mental que recibieron vouchers de revisión prioritaria en abril. Otra receptora fue la biotech británica ya consabida Compass Pathways.
Pero lo que no habíamos visto, hasta ahora, es cómo enormes capitales ingresan al mercado psicodélico, pasando así de un capitalismo psicodélico a la Big Pharma psicodélica.

Farmeando pharma
A mediados del año pasado, tuvimos un precedente importante: Abbvie (más grande que Ford en el mercado, y casi del tamaño de Coca-Cola) entró en “el juego” de la “revolución” o el “renacimiento” psicodélico, comprando, concretamente, a Gilgamesh y su bretiscilocina.
AbbVie ya venía colaborando con Gilgamesh desde mayo de 2025, y en agosto de 2025 anunciaron un acuerdo definitivo para que adquiriera el candidato principal en desarrollo de Gilgamesh, la bretisilocina (GM-2505) en fase clínica por aquel entonces para el tratamiento de pacientes con trastorno depresivo mayor moderado a severo. Se trataba de un agonista novedoso y de acción corta del receptor de serotonina 5-HT2A y liberador de serotonina.
El caso es que como si esto no fuera suficiente, menos de un año después, Eli Lilly (¡la mayor compañía farmacéutica del mundo!) con un volumen de mercado mayor al doble de la anterior, ha ingresado al “capitalismo psicodélico” comprando Atai Life Sciences, la empresa de Angermayer y Peter Thiel, quedándose con sus 3 fármacos:
- BPL-003 (spray nasal de mebufotenina benzoato) para depresión resistente al tratamiento (ya cuenta con la designación de Terapia Innovadora de la FDA y ha iniciado actividades de fase 3)
- VLS-01 (película bucal de DMT) también para depresión resistente, y
- EMP-01 (MDMA-R) para trastorno de ansiedad social.
Lo cierto es que Atai Life Sciences ya no existía como entidad separada -se fusionó en 2024 con Beckley Psytech para formar AtaiBeckley, una biotecnológica clínica en neuropsiquiatría. Y el 16 de julio de 2026, Lilly anunció un acuerdo definitivo para adquirir AtaiBeckley, en los siguientes términos:
- Lilly pagará 6,75 dólares por acción en efectivo por todas las acciones en circulación de AtaiBeckley, lo que representa un valor de capital de aproximadamente 2.800 millones de dólares.
- Además incluye un derecho de valor contingente (CVR) que otorga a los accionistas hasta 2,50 dólares adicionales por acción si los programas BPL-003 y VLS-01 alcanzan ciertos hitos de desarrollo y regulatorios acordados, lo que eleva el valor total hasta cerca de 3.800 millones de dólares.
- El precio de compra representa una prima de aproximadamente el 40% respecto al precio promedio ponderado por volumen de los 30 días previos.
El proceso fue competitivo: reportes indican que Johnson & Johnson y AbbVie también participaron en conversaciones antes de que Lilly se quedara con el acuerdo. Eli Lilly espera cerrar la transacción durante el tercer trimestre de 2026.
Otros (no tan) grandes movimientos
Entre tanto, Otsuka Pharmaceutical compró Transcend Therapeutics, en marzo de 2026. Otsuka Pharmaceutical —que ya era dueña de la biotech psicodélica Mindset Pharma— pagó 700 millones de dólares por Transcend Therapeutics y su análogo de MDMA para pacientes con trastorno de estrés postraumático. Otras fuentes hablan de hasta 1.200 millones de dólares por Transcend y su tratamiento con metilona (droga sintética derivada de las catinonas, muy parecida al éxtasis), TSND-201, que está en fase 3 para TEPT.
A la par, Compass Pathways sigue avanzando, anunciando a principios de julio resultados sólidos de fase 3 para su COMP360 (psilocibina sintética) en depresión resistente al tratamiento. Planea publicar sus resultados finales de fase 3 en el cuarto trimestre. Ese activo ya tiene revisión prioritaria de la FDA y la empresa espera lanzar la terapia en la primera mitad de 2027.
Johnson & Johnson sigue siendo un actor incumbente: su Spravato (esketamina), con casi 2.000 millones de dólares en ventas, ya demostró la viabilidad comercial de las terapias psicodélicas-adyacentes administradas en clínica bajo supervisión. Esta parece ser por ahora la punta de lanza del capitalismo psicodélico.
¿Y qué o quién podría ser el próximo objetivo? Algunos analistas mencionan a Definium Therapeutics como un objetivo de adquisición viable: tiene tres programas de fase 3 en curso (depresión mayor, ansiedad generalizada y un segundo ensayo confirmatorio de depresión) y una formulación de disolución rápida asociada con Catalent. Forbes
Como decía al principio, obtener una fotografía de este “ecosistema” puede servirnos provisoriamente, y perder vigencia más temprano que tarde. Pero a fines ilustrativos y didácticos, aportamos este recurso de Psychedelic Alpha, que nos muestra cómo se compone actualmente el mapa de empresas, moléculas, y el grado de avance en las fases de investigación clínica, previos a sus anheladas aprobaciones y regulaciones para salir al mercado.

Para cerrar, por ahora…
Es difícil predecir con claridad, en este contexto, lo que sucederá de aquí a unos años en el terreno del capitalismo psicodélico. Pero con todos estos elementos sobre la mesa, no es descabellado suponer que esta fiebre del oro psicodélico siga incrementándose. Digo, seguirá aumentando tanto el oro, como también la fiebre, con la cual muchos ya han comenzado a delirar.



