Cannabis y deporte: Encender el cuerpo, apagar el dolor

Gonzalo Rosset entrena y utiliza cannabis para aliviar el dolor y acompañar su relación con el cuerpo y la actividad física.
Gonzalo Rosset
Profesionales y amateurs usan cannabis para rehabilitarse de lesiones, aliviar dolores crónicos, recuperarse mejor del entrenamiento o relacionarse de otra manera con sus cuerpos. Las fronteras del dopaje en el deporte cambiaron, pero el debate sobre cómo usarlo con seguridad permanece.

El cuerpo de Gonzalo Rosset aprendió lo que es el dolor intenso cuando tenía un poco más de 20 años. Una trompada por la espalda, a la salida de un boliche, le fracturó la mandíbula en dos partes. Pasó cuarenta días sin poder mover la boca, tiempo en el que también aparecieron los primeros dolores neuropáticos, unos rayos que viajaban desde la cervical hasta el hombro y cuando se apagaban dejaban una sensación: algo en su cuerpo había cambiado para siempre.

Gonzalo siguió con su vida. Daba clases en un gimnasio y practicaba deportes como podía hasta que empezó a sentir un dolor en la izquierda de su cadera que subía y bajaba por la pierna. En las consultas médicas no encontró respuestas. Le hablaron de fibromialgia, un trastorno que arrasa con los cuerpos y la mente con un origen aún desconocido para la ciencia. Finalmente una resonancia reveló que tenía lesión similar a la que había sufrido el ex-tenista David Nalbandian. Se operó, pero el dolor ya era parte de su cuerpo.

Gonzalo empezó a estudiar yoga, incorporó la acupuntura, la osteopatía y miró de otra forma aquel porro que compartía entre risas con sus amigos. Hoy comienza muchos de sus días nadando al amanecer, practica karate y coordina un grupo de casi 30 personas de calistenia en Pergamino, a casi 120 kilómetros de Rosario. Fuma cannabis un par de veces al día para superar la pereza que llega antes de salir de su casa o luego de ejercitarse. “Con la planta pude conocerme, conectar mejor con mi cuerpo y ganar inspiración”, dice a MATE.

cannabis y deporte
El uso de cannabis entre deportistas amateurs suele estar asociado al alivio del dolor, la relajación y la recuperación después de la práctica, más que a la búsqueda de un mejor rendimiento deportivo.

Deportistas y amateurs que usan cannabis

Juan Larramendi es médico traumatólogo, docente de la Escuela Popular de Salud Comunitaria en Buenos Aires y trabaja con cannabis en dolor osteomioarticular. Incorporó la planta a su caja de herramientas terapéutica apenas se habilitó el Reprocann, en 2021. Al poco tiempo descubrió un patrón de quienes tocaban las puertas de su consultorio o conseguían su número para una consulta.

“Con la cannabis aprendí que el dolor no tiene solamente una dimensión física. Tiene una dimensión psíquica. Habitar el dolor todos los días junto a la planta lo hace más llevadero”, sintetiza Larramendi.

“Eran exdeportistas de un nivel amateur alto. Luchadores de MMA, gente que hacía rugby, runners, personas que tenían dolores relacionados con prácticas de hace diez años y fueron descubriendo que el cannabis no solamente tenía un uso recreativo adulto, sino que también les ayudaba a sobrellevar esos dolores y mejorar la recuperación”, cuenta a MATE.

Para el especialista nacido en Santa Fe, la planta también modificó su manera de ejercer la traumatología. Las preguntas a sus pacientes dejaron de girar solo sobre sus huesos y articulaciones y tocaron también la alimentación, el sueño, la actividad física, la autonomía y las condiciones de vida. Enfrente había una persona.

“Con la cannabis aprendí que el dolor no tiene solamente una dimensión física. Tiene una dimensión psíquica. Habitar el dolor todos los días junto a la planta lo hace más llevadero”, sintetiza, aclarando que esa cotidianidad necesita no solo de activar con cannabis el sistema endocannabinoide –que está distribuido con diferentes receptores en el cuerpo– sino de sostener una actividad física regular y adecuada a cada momento de la vida.

Según comprueba día a día en su práctica Larramendi, la cannabis ayuda en la rehabilitación y recuperación de los cuerpos de muchas personas con dolor articular o postoperatorio que logran recuperar movilidad porque el efecto de la planta les ayuda a disminuir la rigidez, facilitando la circulación. “No hace magia, pero puede retrasar muchas intervenciones quirúrgicas y mejorar procesos de rehabilitación”, confía el traumatólogo.

Del uso recreativo al uso deportivo

Jonathan Soltak empezó a jugar al básquet a los 7 años, cuando a la salida de una prueba para la división de fútbol de su club le preguntaron si por su altura no le interesaba más sumarse al equipo de básquet. Con los partidos y los años desarrolló un problema crónico en su espalda, que según los médicos, podría solucionarse con una cirugía, algo que no quería. 

Soltak, que conocía el cannabis por su uso recreativo o adulto, se acercó a la planta para aliviar sus dolores de espalda, lidiar con sus problemas de sueño y disipar los frecuentes dolores de cabeza que tenía. Probó aceites y cremas a base de cannabis, pero terminó encontrando el bienestar que necesitaba fumando después de los partidos. Hoy tiene 39 años, entrena, va al gimnasio varias veces por semana y es ala pivote en su club, que compite en la Federación de Básquet de Buenos Aires. 

“El cannabis es una gran compañía para quien practica deporte, pero no evita que tenés que hacer lo que corresponde: alimentarte bien, entrenar, hacer una buena entrada en calor, un buen estiramiento”, señala a MATE y aclara que él no usa antes de jugar porque no puede concentrarse ni tener buen rendimiento. Tampoco antes de entrenar.

La cannabis y el debate por el rendimiento

Pablo Colella es médico especialista en ortopedia, cirugía y medicina del deporte. Durante años cuidó de los jugadores de primera división de Rosario Central y hoy encuentra en el aceite de cannabis una gran herramienta para tratar dolor crónico, pero también los trastornos del sueño, que suelen venir con las competencias. “Imaginate que al día siguiente tenés que jugar una final del mundo. Los jugadores no pueden dormir. Entonces usan Clonazepam”, dice a MATE.  

“Un mes antes de la carrera empezamos con la toma de aceite. La noche previa a la carrera durmió muy bien y pudo rendir mejor de lo que esperaba”.

El médico recuerda que no hace mucho trabajó con una maratonista amateur que no conseguía dormir los días previos a las carreras. La ansiedad le impedía descansar y con eso bajaba su rendimiento. “Un mes antes de la carrera empezamos con la toma de aceite. La noche previa a la carrera durmió muy bien y pudo rendir mejor de lo que esperaba”, comparte.

Según Colella, el aceite de cannabis disminuye o evita el uso de benzodiacepinas (los medicamentos regulados que terminan con la sigla “-pam”) y opiáceos analgésicos tradicionales, cuyos efectos negativos llegan más tarde o más temprano al sistema digestivo y nervioso, afectando la vida, inclusive la parte deportiva. “Con cannabis a lo sumo puede que no consiga el efecto terapéutico, pero el efecto adverso de lo tradicional no existe con el aceite”, explica.

Mariano Mirabella practica jiu-jitsu brasileño, kick boxing y tai chi chuan desde hace más de dos décadas. Entrena todos los días y, aunque compitió en el pasado, nunca estuvo federado. Generalmente utiliza cannabis por la noche, después de las prácticas. Para él, la planta se convirtió en una alternativa frente al consumo frecuente de medicamentos. “Con los remedios no solo no me relajan, sino que tienen daños colaterales y así me siento bien. Muchas veces terminás con golpes y dolores. Lo uso para aflojar el cuerpo y la cabeza del trabajo”, cuenta a MATE.

Cannabis y deporte
Lejos de la búsqueda de marcas o récords, cada vez más deportistas amateurs usan cannabis para convivir mejor con el dolor, sostener la actividad física y recuperarse después de entrenar.

Larramendi y Colella coinciden en que quienes más se beneficia con la terapia cannábica son las personas mayores. “La cannabis es muy ganadora en personas mayores porque no solo mejora el dolor. También ayuda a recuperar autonomía”, dice Larramendi mientras que Colella agrega: “Ocho de cada diez personas mayores de 60 años tienen algún dolor crónico ligado a la artrosis y conviven con eso todo o casi todo el día”.

Según explica Colella, las dolencias más habituales se concentran en la columna, los hombros, las caderas y las rodillas, y muchas veces ni la cirugía ni los tratamientos tradicionales son la mejor respuesta. En esos casos, ambos médicos observan que el cannabis puede aliviar síntomas, favorecer el movimiento y evitar el uso prolongado de medicamentos que suelen traer más efectos adversos con el paso del tiempo.

A veces la diferencia es tan concreta como volver a caminar algunas cuadras, levantar un brazo para peinarse o sostener una rutina de actividad física que parecía perdida.

El deporte: una forma de encender el “porrito interno”

Más allá de los efectos probados de la planta en rehabilitación, dolor y trastornos del sueño ligados al deporte de alta competencia Larramendi suele aprovechar cada vez que habla de cannabis y movimiento para introducir un concepto de reducción de riesgos y daños, una política de comunicación donde la información aparece para acompañar más que castigar.

“Tenemos un sistema endocannabinoide que es estimulado por la planta, pero también podemos estimularlo de otras formas”, dice y habla de “encender el porrito interior” a través de la actividad física media o intensa. “El ejercicio genera picos de bienestar con la adrenalina, la velocidad de, por ejemplo, hacer skate o la interacción e integración con otras personas cuando formás parte de un equipo en cualquier deporte”, agrega y advierte sobre una práctica común al deporte amateur: usar cannabis antes.

“Mejor usarlo después del partido asi no te lesionás o lesionás a alguien y de paso acompañas a tu cuerpo a bajar”, aconseja el traumatólogo.

Según Larramendi, usar antes no es recomendado porque la práctica ya genera “el subidón” sin necesidad de planta y la doble estimulación puede llevar a problemas en la coordinación o percepción del propio cuerpo, poniendo en riesgo a la persona y a las demás. “Mejor usarlo después del partido asi no te lesionás o lesionás a alguien y de paso acompañas a tu cuerpo a bajar”, aconseja el traumatólogo. 

Cannabis, medicina y dopaje: ¿qué está permitido hoy?

El lugar que la planta está ganando en la medicina del deporte llevó a cambios en la regulación del dopaje por el mismo uso que hacen los y las deportistas profesionales. Y si bien es posible googlear los casos locales y regionales de doppings positivos en el deporte argentino, mejor recapitular la historia de la regulación y recuperar la actual normativa: qué está permitido, qué no.

En 2013, la Agencia Mundial Antidopaje elevó de 15 a 150 nanogramos por mililitro el umbral de metabolitos de THC permitidos en orina antes de considerar un control positivo. El cambio buscó concentrar las sanciones en los consumos asociados a la competencia y dejar afuera muchos casos de usos más alejados del evento deportivo.

Cinco años después, la misma agencia internacional retiró al cannabidiol (CBD) de la lista de sustancias prohibidas. El compuesto quedó habilitado para el uso deportivo dentro y fuera de la competencia, aunque las autoridades sanitarias advirtieron que algunos preparados de cannabis, aun cuando dicen que solo tienen CBD, pueden contener trazas de THC, compuesto que si continúa sujeto al límite de 150 nanogramos por mililitro al momento del control antidopaje. La discusión sobre el efecto séquito queda para otro momento.

Hoy la norma de Conmebol y la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), por mencionar un ejemplo en el fútbol, es: podés usar CBD antes, durante y después de la competencia. Podés usar THC solo por afuera de la competencia, pero, ¿cómo controlar ese consumo para que no te inhabilite en la competición?

La pregunta, luego del cambio de 2020, corrió fuerte por los medios de comunicación en 2021, cuando la velocista estadounidense Sha’Carri Richardson quedó fuera de los Juegos Olímpicos de Tokio después de dar positivo por THC. La atleta explicó que había consumido cannabis luego de enterarse de la muerte de su madre biológica, días antes de la competición. La mujer aceptó la sanción mínima de un mes y perdió la clasificación olímpica. Años más tarde volvió a ser la número #1. 

“No importa si esa persona usa THC para entrenar o prepararse para la competencia. El tema es que las trazas de THC en orina pueden dar positivo si se consumió una semana antes, por ejemplo”, explica el traumatólogo Larramendi.

Las reglas del deporte distinguen entre moléculas, dosis y momentos de consumo. En gimnasios, clubes, parques y consultorios los usos, límites y responsabilidades dependen de cada persona. Lo importante es que sea siempre con información.


En caso de consumo problemático

Sedronar mantiene el 141, un servicio telefónico que cuenta con profesionales que atienden las 24 horas para asesorar. También podés escribir al cinterior@sedronar.gov.ar.

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