En Rosario prueban CBD para tratar quemaduras y reducir uso de opioides

CBD para tratar quemaduras en rosario HECA
Foto: Melina Londero
La cannabis podría ser clave para reducir la dependencia a los opioides de los tratamientos tradicionales por quemaduras graves. Los primeros resultados alientan a los investigadores, aunque advierten que son preliminares. Sin embargo, el estigma contra la planta frena su investigación clínica por el temor de los pacientes a lo que consideran una droga ilícita.

Prurito significa anhelo, deseo, ansia, afán, pretensión, comezón. El prurito es una palabra bien conocida por quienes sufrieron o trataron una quemadura de hasta el tercer grado. No hay más que tres grados. El prurito llega durante el tratamiento con analgésicos opioides por una quemadura y se queda hasta al menos un año después porque la piel no vuelve a ser la misma y se deben enfrentar efectos colaterales, incluidas largas noches de poco sueño con riesgo a autolesionarse y volver a necesitar tratamiento. 

El doctor Ariel Talarn conoce bien sobre el prurito. Es el jefe de la Unidad de Quemados del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) en Rosario, el principal centro de salud de urgencias del sur de Santa Fe. A la salida de la pandemia por Covid-19 empezó a recibir a personas en su consultorio que le contaban que había conseguido manejar esa picazón usando aceite de cannabis. Había que investigar.

En 2023 las autoridades del HECA aprobaron un estudio clínico para evaluar la eficacia y seguridad del aceite de cannabis en tratamientos de quemaduras de 2º y 3º. No solo por prurito. Buscaban confirmar lo que la planta de cannabis y sus derivados ya hace en relación con otras patologías y padecimientos: bajar sensiblemente la necesidad de usar analgésicos opioides. Entre otros, la morfina. “Uno de los grandes problemas con la morfina es la dependencia y adicción que genera, sumado a otros efectos vinculados, como la constipación”, cuenta Talarn a Revista Mate 2 años después de haber iniciado el estudio.

CBD para tratar quemaduras en rosario HECA
Aceites del LIF utilizados en el estudio, cortesía del Dr. Talarn

La fecha de la consulta no es azarosa. Según la estimación de quienes diseñaron el estudio, en mayo de 2025 iban a conseguir 60 pacientes que habían participado del ensayo, que es a ciegas. Esto significa que 30 iban a recibir el tratamiento tradicional y dosis de aceite de cannabis con alta concentración de CBD y otras 30 personas quemadas iban a recibir el tratamiento tradicional y un aceite sin cannabis. 

La expectativa era que quienes recibían cannabis iban a necesitar cada vez menos morfina a medida que avanzaba su tratamiento. Y a la larga, evitar una dependencia a la sustancia y ayudar con el prurito. Sin embargo, en el HECA no consiguieron más que 16 personas que participen del ensayo. 

No fue por falta de ingreso de pacientes, sino porque la mitad de quienes reunían las condiciones rechazaron formar parte de la investigación cuando se les ofreció. “La mayoría nos dijo que no querían participar porque asociaban al cannabis con el consumo de drogas ilícitas, aun cuando les explicamos cómo funcionan los aceites”, cuenta el jefe de la Unidad de Quemados del HECA y habla de los preparados de la planta que en este caso no funcionan como reemplazo del tratamiento tradicional, sino como coadyuvante, es decir, una combinación que genere la misma analgesia con menos cantidad de morfina.

Debido al retraso, el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF), que desde 2021 elabora un aceite de alta concentración de CBD en la capital santafesina, tuvo que reponer los frascos que debían ser usados en el estudio clínico, ya que se vencieron en mayo. Según contaron desde el HECA, esperan sumar una quincena de pacientes para 2026 –la mitad de lo proyectado inicialmente, pero un número que estiman les permita avanzar en la próxima fase del estudio– y así poder lograr la evidencia que les entregue a ese equipo y a quienes quieran incorporarlo una nueva herramienta terapéutica, que, entre otras ventajas, permita reducir los riesgos y daños de la morfina. 

CBD para tratar quemaduras en rosario HECA
Aceites del LIF utilizados en el estudio, cortesía del Dr. Talarn

“Creemos que la cannabis está teniendo efectos beneficios debido a que de los 16 pacientes hay 9 pacientes que mejoraron mucho el sueño, la picazón durante la instancia hospitalaria y pudieron bajar significativamente las dosis de morfina”, señaló Talarn, pero admitió que, al ser un estudio ciego, sería apresurado asegurar que esas personas recibieron el aceite de cannabis junto con el tratamiento tradicional.

Prurito centenario

El prohibicionismo, como el racismo, la xenofobia o el sexismo y demás formas de discriminación, es un fenómeno complejo. Nació de la moral, muchas veces religiosa o étnica, y al articularse con intereses políticos, sanitarios y económicos evolucionó desde hace más de un siglo en América. Echó raíces en la Convención Internacional del Opio (1912), la Ley Seca (1919) y la Convención Única de Estupefacientes (1961). Creció en movimientos internacionales, regionales y locales, sacó leyes, como la ley 23.737 (actual ley de drogas de Argentina), y se endureció en sistemas de control y persecución de personas usuarias de drogas. 

Hasta hoy el prohibicionismo se nutre de legitimidad gracias a los medios de comunicación y entretenimiento masivos. Se volvió cultura y parte de quienes somos. Por eso, experiencias como la del HECA, donde el prejuicio impulsado por el prohibicionismo sobre la cannabis bloquea una investigación que lleve a un nuevo nivel de bienestar y cuidado, no son extrañas. 

Pero como todo fenómeno complejo, el prohibicionismo no existe en soledad. Desde sus inicios ha tenido oposición y desde la década de 1980 un paradigma alternativo se articuló sobre el enfoque de reducción de riesgos y daños, una perspectiva que respeta las libertades, el principio de autonomía y apoya a las personas en un encuentro informado con las drogas.

La picazón entre prohibicionismo y reducción de daños suele ser más notoria en la última semana de junio. En particular, el 26 de junio, fecha que la ONU eligió como el Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, una efeméride usada por quienes apoyan las estrategias prohibicionistas. Como contrapunto, desde 2012 el Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC) busca revisar ese mensaje internacional con la campaña “Acompañe, no castigue” (en inglés Support, don´t punish). 

Este 2025 uno de los lemas de la campaña en el país es #AcompañarEsSostener, buscando hacer hincapié en la importancia de sostener redes, garantizar derechos y construir alternativas, generando vínculos solidarios y entablando diálogos con la comunidad que hagan frente a estos tiempos de individualismos.

En caso de consumo problemático

Sedronar mantiene el 141, un servicio telefónico que cuenta con profesionales que atienden las 24 horas para asesorar. También podés escribir al cinterior@sedronar.gov.ar.

HECA quemaduras

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