El GHB es un líquido transparente que suele comercializarse en forma de gotero. Se suelen tomar dosis de unas 20–30 gotas (2 a 3 ml) diluidas en un vaso de agua y nunca debe combinarse con alcohol. Al tratarse de un líquido, en contextos de fiesta es común que se mida “a ojo” con un chorrito en el vaso, lo que aumenta mucho el riesgo de sobredosis. La recomendación de reducción de daños es medir siempre con una jeringa o dosificador.
Para comienzos de los 2000 era una droga bastante accesible: se usaba mucho en el ámbito gay pero también circulaba en todo tipo de fiestas. Con el tiempo se volvieron más habituales sustancias como el MDMA y la ketamina, que dominaron la escena desde 2010. Hoy, dos décadas después de su primer furor, el GHB parece estar regresando a las pistas de baile.
Se lo llamó “éxtasis líquido” y también “droga de la violación”. Pero, ¿qué hay de cierto en estos nombres?
Qué es el GHB
GHB significa ácido gamma-hidroxibutírico y, por sorprendente que parezca, nuestro cerebro lo produce en pequeñísimas cantidades. Es un intermediario en las vías de síntesis de GABA, el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central. Existen receptores específicos de GHB en nuestras neuronas, aunque aún no se sabe si cumplen una función fisiológica relevante.
En el mercado, además del GHB, suelen circular análogos como el GBL (gamma-butirolactona) y el 1,4-butanodiol, que el cuerpo convierte en GHB. Estos compuestos son más potentes, su concentración es más variable y el riesgo de sobredosis es mayor.
Cómo actúa el GHB y qué efectos produce
El GHB se une a dos tipos de receptores neuronales:
- Receptor específico de GHB, excitatorio.
- Receptor GABA-B, inhibidor.
A dosis fisiológicas predomina el primero, pero al consumirlo como droga las cantidades son tan grandes que se activa fuertemente el GABA-B, generando el efecto sedante característico.
En bajas dosis puede producir desinhibición social, euforia, aumento de la empatía y del deseo sexual, algo que recuerda al alcohol pero con matices distintos. A dosis más altas aparecen mareos, somnolencia profunda, vómitos, pérdida de conciencia y riesgo de depresión respiratoria. Este es el origen del término “droga de la violación”, ya que es un líquido incoloro, fácil de adulterar en una bebida sin consentimiento, y puede provocar amnesia y sedación.
Respecto al apodo “éxtasis líquido”, en realidad es engañoso: mientras que el MDMA es un estimulante, el GHB es un depresor del sistema nervioso central. Lo único en común es que ambos circulaban en fiestas y podían aumentar el deseo sexual.
Inicio, duración y redosificación
- Inicio: 5–20 minutos.
- Pico: 30–60 minutos.
- Duración: 1.5–3 horas.
- Re-dosificación: uno de los mayores riesgos. Tomar más antes de que pasen 2 horas acumula efectos y puede llevar a la pérdida repentina de conciencia (lo que se conoce como “G-hole”).
Riesgos principales
- Margen finito: la dosis recreativa y la tóxica están muy cerca. Mientras 2–3 ml producen efectos, a partir de 5 ml puede ser altamente peligroso.
- Combinaciones: nunca mezclar con alcohol, benzodiacepinas, opioides ni ketamina. Todas son depresoras del sistema nervioso y aumentan el riesgo de coma y depresión respiratoria.
- Abuso sexual: por ser líquido, inodoro e incoloro, puede usarse para drogar sin consentimiento.
- Chemsex: es una de las principales drogas en este contexto, donde puede funcionar como afrodisíaco pero también los riesgos de ITS y de prácticas no consentidas.
- Dependencia y abstinencia: el consumo frecuente genera tolerancia y síndrome de abstinencia fuerte al dejarlo (insomnio, ansiedad, temblores, delirium).
- Sobredosis: señales de alarma incluyen somnolencia extrema, vómitos, respiración irregular, pérdida de conciencia.
Reducción de daños
- Medir siempre con jeringa o ml exactos, nunca “a ojo”.
- Esperar al menos 2 horas antes de considerar una redosificación.
- No mezclar con otros depresores.
- Consumir acompañado, avisar a alguien qué y cuánto se tomó.
- Signos de alarma: La somnolencia y reducción del estado de conciencia es el principal signo de alerta, buscar siempre personas seguras que nos puedan asistir
- Si alguien se desmaya: colocarlo de costado para evitar aspiración, vigilar su respiración y llamar a emergencias.
- Evitar consumo frecuente para prevenir tolerancia y dependencia.
El GHB no es solo una droga recreativa: su versión farmacéutica, el oxibato de sodio, está aprobada en varios países para tratar la narcolepsia y, en algunos casos, el síndrome de abstinencia alcohólica.
A dosis adecuadas y en espacios seguros el GHB puede producir experiencias de conexión, euforia y placer sexual. Pero su margen de seguridad es estrecho y los riesgos altos, por lo que informarse y aplicar estrategias de reducción de daños es indispensable.




