Un matancero con denominación de origen. En este municipio, que es el más popular del conurbano bonaerense, “el que no fuma porro, toma merca o fuma paco”, cuenta, mientras recuerda a sus amigos con los que peloteó en un potrero de Aldo Bonzi y que a temprana edad arrancaron un camino que los llevó a la cárcel o al cementerio. Su madre tuvo una habilidad propia a un agente de inteligencia para ir alejándolo sigilosamente de este grupo y, a partir de los 12 años, empezó a asistir a un colegio en el barrio porteño de Saavedra en el que hizo nuevas amistades con las que compartían un churro en los recreos y adentro del baño de la escuela.
Hoy tiene 39 años y la planta lo acompaña desde aquel entonces, pero nunca quiso dedicarse a la industria legal de la marihuana. Tampoco concibió la posibilidad de ser actor, a pesar de criarse en una familia de artistas y disfrazarse de señora para hacer obras de teatro cuando era niño. Por pura supervivencia juntó ambos y se convirtió en uno de los creadores de contenido de la cultura cannábica más importante de Latinoamérica. Se llama Nahuel Ricardo Suglia, pero todos lo conocen como Doña Huana.
Doña Huana tiene 92 mil seguidores en Instagram, 140 mil en Tik Tok y 251 mil en su cuenta de Youtube, además de los 320 mil que posee en su perfil personal. El seudónimo es por el nombre con el que bautizó a su growshop, el primero que se creó en Ciudad Evita, en el año 2021. El día que inauguró, otro local de insumos y parafernalia cannábica abrió en frente del suyo. “Me dediqué a hacer videos porque no vendía una mierda. Estaba solo y lejos. Como el negocio tenía que cerrarlo a la tarde por cuestiones de seguridad, porque está todo vacío en esta zona, me puse a darle forma para que funcione. Y me puse a escribir guiones, cuatro horas por día durante todo un año”, cuenta Suglia, en un diálogo exclusivo con Revista Mate, sobre sus primeros videos en los que utilizó al máximo su humor irreverente para darle vida comercial a su negocio.
“Compré tres luces leds, las más baratas y esa cantidad porque era el mínimo, y cuando me llegaron ya tenía dos vendidas”, recuerda. Este fue el punto de partida para construir un proyecto comunicacional único dentro de la cultura cannábica, ya que El Gordo utiliza la comedia para reivindicar la figura del usuario sin volverse solemne, transmite la reducción de daños para el uso de drogas y se involucra en otras problemáticas sociales, como el odio en la política o el machismo, con un enorme desparpajo. Sin embargo, y como si se tratara de una clásica tragedia griega, primero tuvo que atravesar un camino en desgracia.
SC: ¿Qué vino de la mano con exponerse en redes sociales?
NRS: A mí me cancelaron de todos lados y me afectó que me atacaran. He estado semanas hecho mierda, muy cabizbajo. Nadie está preparado para eso. La gente no es consciente que uno vive en un lugar chiquito y se ve con muy pocas personas similares a uno. Pero de pronto te ven veinte millones de personas y muchos de ellos te van a putear. Te dicen las peores cosas. Te pegan, te pegan y en un momento te empieza a doler. El problema es que se piensa que es real lo que te dicen. Y las redes no son la realidad para ningún lado. Hasta que me di cuenta que las agresiones después no pasan en la calle. Empecé a darle la vuelta, cagarme de la risa de que la gente está re chiflada y que muchos manejan sus propias frustraciones con el odio. Y de pronto no te duele más.
SC: ¿Cómo manejaste este dolor que sentiste al principio?
NRS: Cuando empecé a hacer el contenido y tenía dos mil seguidores, fui a un psicólogo porque sabía que no me la iba a aguantar solo. Me ayudó un montón. Fueron tres años de terapia en el que prácticamente hablábamos de esto todos los días. Nadie está preparado para esta exposición y que te bardeen todo el tiempo. Nosotros empezamos a trabajar con otra gente que quiere hacer crecer sus cuentas y hay muchos que no se la bancan. Es lógico. A mi me cuesta mucho entender a los pibes de 18 o 19 años que están en redes. No sé cómo hacen. Yo logré hacerme mi pequeña armadura y la comedia ayuda a reírte de las cosas que te rompen las pelotas. Es mi pequeña venganza.

SC: Precisamente, a partir de la comedia, hacés contenido sobre la cultura cannábica y sobre otros temas calientes de la sociedad, como la política o el machismo, ¿A qué se debe esta decisión?
NRS: Porque no decir, también es decir. Podría ser mucho más atrevido, pero me contengo muchísimo porque el 50% de los que me siguen son libertarios. Pero no soy un termo. Nunca me vas a escuchar decir que un libertario es un boludo. Sí los voy a bardear porque lo llevo en la sangre y me divierto. Pero lo más loco de todo es que los de la derecha son los que más entienden mi humor. En Youtube me ponen mucho “sos un zurdo pero igual te quiero”. Los otros se ofenden.
SC: ¿Qué impacto buscás cuando generás estos contenidos incómodos, que no suelen verse en redes sociales para mantener los acuerdos comerciales con las marcas?
NRS: Busco que la gente tenga pensamiento crítico. A mí me rompe muchos las pelotas que si sos de tal partido político, te convertís en un idiota y no te hablan más. En el porro también me meto con un montón de cosas que no se suelen decir, como por ejemplo no avalo estar fumado todo el día. Me bardearon mucho por ser “antiporro”. Así también digo algunas guasadas, como tomar falopa del tipo de un señor. Y claro, algunos me cancelan. Pero siento que hay muchos pibes que me están viendo y no está bueno decir que uno anda re loco todo el día. Aparte, no es cierto en mi caso. Yo fumo re poco y solo lo hago cuando me quiero divertir un rato.

SC: ¿Tu sueño era dedicarte a la actuación?
NRS: Nunca fue una opción dedicarme al arte porque jamás lo vi posible. Ni siquiera lo pensé. Pero pensando en el paso del tiempo, de pronto tengo una foto mía de chiquito en la que estoy disfrazado de mina para una obra de teatro que hice con un amigo para la familia. Después, me pintó ir a teatro. Siempre era el que hacía los chistes. Mi viejo toca la viola, mis primos bailan. Tengo una familia de artistas, pero nunca fue concebido como algo posible y estaba presente como un hobbie. Cuando empecé con los contenidos para el grow, ahí si me dije: ‘Pará, es por acá’.
SC: ¿Cómo decidiste empezar a hacer los contenidos?
NRS: Durante un montón de tiempo tuve un quiosco que anduvo re bien. De pronto, empezó a bajar y yo siempre me mando a mudar cuando algo no puede escalar. Estábamos en una época donde el porro era medio furor y dije ‘ya fue, me engancho en esta’. La verdad es que no quería vivir del cannabis. Pero mi viejo me prestó una guita y en 2021 abrí el negocio en Ciudad Evita. Al día siguiente, me abrieron otro en frente. Me puse a hacer videos porque no vendía una mierda y estaba solo, en la loma del orto. Por la tarde, el negocio tenía que estar cerrado por seguridad porque no hay un alma en la calle en esta zona. Así que me la pasé encerrado viendo como darle forma para que funcione y me puse a escribir guiones, cuatro horas por día durante un año. La primera vez que compré luces leds de cultivo, que fueron las más baratas y tres porque era el mínimo, ya tenía dos vendidos.

SC: ¿Cómo convivís con el trabajo de mantener un growshop y la creación de contenidos?
NRS: El grow funciona bien y ya anda solo. Tenemos un ambiente laboral muy bueno y personas idóneas que laburan muy bien. Es espectacular. Yo en el grow no estoy en el día a día. Me la paso encerrado guionando, filmando y hablando con sponsors para sostener lo de los videos. Hoy trabajo con cinco marcas y una de ellas es el grow. Eso está bueno y la cuota artística se fue dando.
SC: ¿Qué piensa tu familia sobre lo que hacés?
NRS:Hasta hace dos o tres años atrás, les daba vergüenza contar de qué laburaba yo. En mi casa siempre fue re ilegal el porro. Todo mal, mal extremo. Es el día de hoy que a mi vieja la jodo diciéndole que le voy a llevar una planta y me saca cagando. Pero mis viejos siempre se manejaron desde la aceptación, nunca me dijeron que no hiciera algo. A Los doce años decidí cambiarme de colegio, tenía que tomarme dos colectivos y ellos me acompañaron. Siempre tuve una familia re presente. La verdad es que tengo unos re viejos.
SC: Con la enorme llegada que tenés por tus videos, ¿creés que tenes una responsabilidad como referente del activismo cannábico?
NRS: Yo no quiero ser referente de un choto. Algunos me lo dicen, pero no me gusta. Me incomoda porque se está obligado a hacer determinadas cosas y la verdad es que yo quiero decir lo que se me canta el culo. Valoro muchísimo a gente como Marcelo Morante o Valeria Salech, quienes son héroes e hicieron cosas que ni en pedo hubiera podido hacer yo. Para ser activista hay que poner el cuerpo, organizar y no es lo que hago. No quiero tener el mote de activista.



