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23 mayo, 2024

Vivir del dibujo: Entrevista a Nico Ilustraciones

Fotos de Agua Clara – Ireí BF

Conocemos muy poquito de su persona o su cara, en la vidriera de sus redes sociales con cientos de miles de seguidorxs exhibe sus viñetas, dibujos y tiras de humor gráfico. Podés encontrarlo como Nico Ilustraciones, pero el nombre de este artista joven es Nicolás Vilela. Dibuja desde muy chico, siguiendo el ejemplo de sus hermanos mayores, pero fue después de titubear y dar vueltas por varias carreras que se dio cuenta que eso era lo suyo y se mudó de Las Flores a Tandil para empezar el Profesorado de Arte. Unos años antes de recibirse empezó a publicar en revistas “casi por casualidad” y se llenó de placer cuando en 2008 vio su primer dibujo impreso.

En 2011 abrió su página de Facebook y empezó a compartir un dibujo por día, casi sin parar, hasta la actualidad. Hoy está agradecido de poder vivir de su arte y no tener que laburar con intermediarixs: dibuja, diseña, edita y vende sus libros de forma independiente, con la ayuda de sus amigos. Instagram es la red social para la que piensa sus ilustraciones desde 2016 y donde ya tiene más de 800 mil seguidorxs. Publicar ahí le da visibilidad y megustas, pero la plata viene de sus libros Viajeros, Nico Ilustraciones para colorear y Humor de camas deshechas de amor, de la impresión de sus dibujos como afiches o calcos y de la venta de cuadros.

En el marco de la presentación del 3° número de la revista de ilustraciones y humor gráfico Dos o tres pavadas, Nico visitó Paraná y charló con la Mate sobre su carrera, las redes sociales y la autogestión entre otros temas.


Fotos de Agua Clara – Ireí BFFotos de Agua Clara – Ireí BF

¿Qué diferencias encontrás entre publicar en papel y hacerlo en redes sociales?

Tuve la oportunidad de pertenecer a las dos generaciones: los que publicaban en diarios y los que publican en redes sociales. Hoy elijo las redes, ya no dibujo para medios impresos. Las diferencias son muchas pero la principal es que soy mi propio jefe, pongo mi propio horario y decido lo que quiero y no quiero poner en mi perfil. Eso me da una libertad creativa muy grande, pero también mucha responsabilidad. A esto que hago me lo tomé como un trabajo. Siempre digo que me considero un panadero: el panadero se levanta todos los días y hace pan, yo me levanto todos los días y hago dibujos.

¿En qué medios publicaste antes de irte a las redes?

En tres diarios de la ciudad de Tandil, en la revista Sudestada, y en varias revistitas chicas. Solamente en uno de esos diarios y en Sudestada me pagaron, en el resto no, y estuve dos o tres años trabajando de esa forma. Después Sudestada cerró, y encontré en Facebook una manera de empezar a publicar mis dibujos. Ahora estoy principalmente en Instagram, pienso el formato de mis dibujos en función de esa red.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Trabajo todo en papel, siempre estoy anotando y rayando cositas. Si me llega una idea la tengo que plasmar porque si no me la olvido. Me levanto temprano a dibujar, a pensar algún chiste. Tengo algunas tiras temáticas como el fantasmita, charlas de corazón, humor de camas, entonces cuando no me sale una voy a la otra. Hoy, que tengo mucho más responsabilidad con lo que hago, sí o sí me siento a dibujar hasta que me sale algo. Laburo ocho horas, como en cualquier otro trabajo, me levanto a las 9 y arranco. A las 3 o 4 de la tarde descanso y a veces me pongo a pintar cuadros, que no es algo que muestre tanto en redes sociales.

Cuando empezaste, ¿pensabas que en algún momento ibas a poder vivir de esto?

No, no creía que iba a llegar a tanto, se fue dando todo de casualidad. La cantidad de seguidores también, se sumó de a poquito. No es que de un día para otro tuve ochocientos mil. Arranqué con cien, después fueron diez mil, después quince mil. Por eso la toma de conciencia de que podía autogestionar mis dibujos tardó su tiempo. Fui aprendiendo en el camino, así como encontrándome con gente que me apoyó y acompañó.

¿Qué nos podés contar sobre tu experiencia de autoedición y autogestión?

Es todo un aprendizaje. Hice mi primer libro con la editorial Sudestada, con un buen contrato que se respetó y salió algo de mucha calidad. Pero el siguiente paso era hacerlo nosotros y ahí salió Humor de camas. Por nosotros me refiero a mí y a mis amigos, que me dan una mano en el diseño y ese tipo de cosas. Lo que priorizamos en ese momento fue sacar intermediarios. Somos nosotros la editorial y eso tiene sus limitaciones, pero también nos permite tener más control. Saco el libro de la imprenta y se lo doy al cliente en la mano, me lo compran directamente. Tengo una tienda online, pero el libro no está en ninguna librería del país.

Ahora que hay un boom de ilustradorxs y dibujantxs en redes sociales mostrando su trabajo, ¿qué es lo que te distingue como Nico Ilustraciones?

Sucede que más o menos todos estamos haciendo los mismos chistes. Llega el sábado a la noche y todos hacemos chistes sobre birra. Soy consciente de eso y lo que busco es pensar algo nuevo. Charlas de corazón me dio eso, en un momento en el que venía con muchas ilustraciones infantiles, y después me fui metiendo con Humor de camas. Es cuestión de ir creciendo y rompiendo un poco lo que uno viene haciendo. La dificultad hoy es que vivimos en una vorágine que hace que todo sea inmediato. A veces pienso un chiste y tengo que publicarlo enseguida, porque en una hora ya hay cincuenta personas dibujando sobre lo mismo. Pero competitividad no hay. Por lo menos entre los dibujantes que conozco nos llevamos muy bien y nos ayudamos. Tiene cierto individualismo todo esto, uno crea solo en su casa, pero cuando vas creciendo está bueno poder generar trabajo, dar oportunidades a otros colegas.

¿Qué opinas de que se usen tus viñetas en pancartas de movilizaciones o marchas?

Conmueve mucho, sobre todo porque están del lado del que uno quiere estar. Es un dibujo que hago y se termina transformando en otra cosa, la misma gente lo toma y lo lleva como bandera. Me pone muy feliz, más allá de que el motivo del dibujo a veces sea una mala noticia. Si estamos hablando de recortes en educación, lo ideal sería que mejoren las condiciones y que ese dibujo no exista. Pero me pone contento que se utilice como un arma de lucha. Es como cuando hice un dibujo de Lucía Pérez. No tendría que existir ese dibujo, no tendrían que existir los femicidios. A veces esas publicaciones son las que tiene más megusta, pero no me puedo alegrar porque no está bueno.

Tuviste una viñeta muy polémica, la del chico pidiéndole a la piba que lo deconstruya a besos, ¿qué te pasó con todas las críticas que recibiste en ese momento?

Sucedieron muchas cosas con esa viñeta. Mucho más que con Santiago Maldonado o con las Abuelas, que son temas con los que me putean millones de veces. Pero en este caso el error principal fue mío, por utilizar mal esa frase (“Deconstruime a besos”), por falta de información. Quise dar un mensaje romántico, hacer algo sutil, pero estaba mal. Al otro día de publicarla fui a un evento y la gente me la pedía impresa, pero obvio que no la mandé a imprimir. Quería dejarla publicada, haciéndome cargo de que me equivoqué, porque tranquilamente podía borrarla a los cinco minutos y nadie más se enteraba. Lo dejé y mucha gente tiró comentarios muy inteligentes haciendo mierda ese dibujo. Pero otra gente se agarró de ese error para hacer mierda todo. Ahí me di cuenta de que había un odio muy grande hacia mi persona y mi trabajo, que no me lo esperaba. Todo eso me movió a replantearme en qué me había equivocado y tuve personas que me informaron sobre lo que estaba haciendo mal. Muchos me odiaron, hicieron leña del árbol caído, y algunos comentaban como si hubieran nacido en un paraíso de deconstrucción. Pero sí, fue un dibujo bisagra, me sirvió mucho.

Por último, ¿qué consejos le darías a alguien que está empezando con la ilustración o el humor gráfico?

Es difícil la parte de los consejos. Primero, en estas cosas hay que tener mucha paciencia y estar convencido de lo que uno hace. Si te gusta y estás convencido, hacelo. Los megusta no te dan nada, ochocientos mil seguidores no pagan un alquiler ni te hacen el mejor ilustrador del mundo. Hay mucha fantasía con eso. Lo que diría es que lo tome como un trabajo, que dibuje todos los días. Un amigo decía que siempre hay tiempo para arrancar el dibujo y empezarlo de vuelta. También que aprenda, que estudie. Ahora, con treinta años, estudio, pero cuando tenía veinticinco no quería saber nada con estudiar. Y hoy que estoy haciendo libros me doy cuenta de que me falta saber de diseño gráfico, por ejemplo. Parezco un docente retirado diciendo esto, pero si estudias vas a ser mejor. Le diría que no espere a que un dibujo le salve la vida, que es cuestión de práctica, de equivocarse un montón de veces, pero estando convencido de que es lo que uno realmente quiere hacer.

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#DIBUJOS #HUMORGRÁFICO #ILUSTRACIONES
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