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16 julio, 2024

Graciela Touzé: “La guerra contra las drogas es contra las personas”

Collage de Florencia Sigaudo
En la semana de acción global Acompañe no Castigue/Support don’t Punish Otras Miradas dialogó con la presidenta de Intercambios, la organización que impulsa la campaña. Graciela comenta la importancia de la incidencia política, la necesidad de la reforma de la Ley de Drogas, las perspectivas de aplicación de políticas de reducción de daños en Latinoamérica, el rol histórico y actual de la Sedronar y los consumos desde la perspectiva relacional.

Graciela Touzé es la presidenta de la asociación civil Intercambios, organización que en unos meses cumplirá 25 años trabajando la problemática de las drogas y los consumos desde una perspectiva de derechos humanos y con enfoque en la de reducción de riesgos y daños. También es docente, trabajadora social y especialista en Ciencias Sociales y Salud.

Hablemos un poco de la historia de la asociación civil Intercambios. ¿Cuándo y por qué se fundó Intercambios? ¿Y cómo definirías la labor que llevan adelante?

Intercambios está a punto de cumplir 25 años, en diciembre. La asociación fue fundada en 1995. Con el grupo de colegas y amigos que conformamos la asociación, observábamos una situación epidemiológica y una falta de respuesta ante esta situación. En los 90 era muy acuciante, especialmente en algunas regiones del país como es el caso del área metropolitana de Buenos Aires, que es donde nosotros estamos localizados. Y me estoy refiriendo a la infección por VIH, en las personas que usaban drogas por vía inyectable. Una práctica que en la actualidad ha dejado de ser habitual pero que en esa época era muy común, había muchas personas que utilizaban drogas por vía inyectable y que al compartir el material de inyección adquirían o trasmitían el VIH. Esto generó una situación epidemiológica especialmente grave, porque a mediados de los 90, prácticamente la mitad de los casos que en el país se diagnosticaban por SIDA, eran personas que habían adquirido el virus justamente por esta situación de compartir el material de inyección. Y lo más terrible era que no había ningún tipo de respuesta desde la salud pública, desde la política, para atender esta situación. Y es por eso que decidimos crear esta organización con la idea de dar algún tipo de respuesta a esta problemática, una respuesta que tenía que ver con un enfoque que para esa época era algo totalmente desconocido en nuestro país, que era el enfoque de Reducción de Daños (RRDD). Ese el fue el motivo fundacional. 

Desde el inicio desarrollamos cuatro grandes líneas de trabajo, que tienen que ver con la investigación, con la intervención social, con la formación de recursos humanos y con la incidencia política. Cuatro líneas, que para nosotros están articuladas porque cuando desde Intercambios desarrollamos investigaciones. En todos estos años hicimos muchos estudios distintos, como de corte epidemiológico como investigaciones sobre las políticas y los dispositivos de intervención sobre los efectos de la aplicación de la ley penal, en relación a los usos y a los usuarios de droga). Todos esos resultados de esos estudios para nosotros tienen un valor fundamental que es el de volcarlos en intervenciones. El de volcarlos en el trabajo concreto, con las comunidades, en territorios concretos a partir de las evidencias que nos dan esos estudios. Y esto nos sirve para fortalecer equipos, tanto de nuestra institución como de otras organizaciones, desarrollar procesos de formación de técnicos, de profesionales, de operadores comunitarios. Y por último, pero no menos importante, todo esto es un insumo necesario para el trabajo de incidencia política. Para el trabajo que pretende generar algún tipo de impacto en una política en materia de drogas, porque la actual nos parece que es una política que genera más daños que soluciones, y bueno, en todo este tiempo la intención de la organización es justamente poder llevar esta evidencia al plano de la política pública y que pueda tener un efecto allí.

Nunca es fácil el trabajo en incidencia política. Por supuesto siempre hay avances y retrocesos. Pero creo que, tanto por la labor de Intercambios como otras organizaciones, el logro ha sido que la RRDD ya tiene un reconocimiento que no tenía en los 90. Y hoy prácticamente creo que no hay quien pueda negar la importancia del enfoque de RRDD en el trabajo en relación a los consumos problemáticos de drogas. Creo que ha sido la incorporación de esta lógica, de esta mirada, el gran logro. Creo que, insisto, no como un resultado exclusivo del trabajo de Intercambios, pero creo que hemos realizado un aporte a todo lo que significa, pese a los límites que aún tenemos, el reconocimiento de la necesidad de abordar las cuestiones vinculadas a las drogas desde una perspectiva de derechos humanos. Y bueno, tenemos cosas que aún tras 25 años no hemos alcanzado, como modificar nuestra Ley de Drogas, es un sueño que tenemos el cuál no hemos podido concretar. Pero bueno, en esa línea seguimos trabajando.

Si querés, podés escuchar la entrevista acá abajo.

Aprovechando que es la semana de Acompañe no Castigue, ¿de qué se trata esta campaña (“Support don´t punish” en inglés)? ¿Y qué objetivos tiene?

Esta es una campaña global, mundial. Que es liderada por una red de organizaciones que integran el Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, del cuál Intercambios forma parte. Y esta red hace ya ocho años, lanzó esta campaña que se repite año tras año y se amplía, por la cantidad de ciudades de todo el mundo que se suman. Fundamentalmente esta campaña lo que pretende es echar luz y dar una nueva significación a lo que es una fecha: el 26 de junio. Ese día ha sido declarado, ya hace muchos años, por la ONU, como el día mundial contra el abuso de drogas. Y es una fecha que, en muchos lugares, enaltece la guerra contra las drogas. Es una fecha que se conmemora con esta lógica de la “lucha contra”. Tan es así, que ha habido años que países que mantienen terribles políticas —que por ejemplo incluyen las penas de muerte para las personas que cometen delitos ligados a las drogas, como Tailandia durante varios años—. Ese día, el 26 de junio, lo “celebraban” ejecutando personas, aplicando la pena de muerte. Entonces, la intención de esta campaña es conmemorar el 26 de junio con otra lógica. Con una lógica que ponga de relevancia, la necesidad, como dice el eslogan, de no castigar a las personas que usan drogas, sino de acompañarlas, apoyarlas, de dar un sostén. Este es fundamentalmente el sentido y de ahí la importancia que le asignamos. Y la idea que tenemos de expandir lo más posible esta campaña a todos los rincones de país.

¿Qué oculta, qué tapa, qué subtexto esconde el eslogan de la “la guerra contra las drogas”?

La gran mentira es que la guerra contra las drogas no es una guerra contra las drogas. Es una guerra contra las personas. Las drogas son objetos inanimados. Yo no entablo una guerra con una mesa, con una silla, ni siquiera con un revolver. En todo caso, la guerra siempre es contra personas que tienen alguna práctica, usan alguna sustancia y en este caso claramente creo que está más que demostrado desde hace décadas que la supuesta guerra contra las drogas es una guerra contra las personas. Es una guerra que trae mucho sufrimiento, mucho padecimiento. Y que fundamentalmente plantea una lógica totalmente mentirosa, porque quienes la sostienen dicen que la guerra contra las drogas lo que pretende es solucionar un problema. Solucionar el problema de tráfico de ilícito de drogas, y todo el crimen organizado alrededor de ese tráfico. Solucionar los problemas de las personas que, sufren distintas situaciones vinculadas a determinados consumos problemáticos de sustancias. Y lo que hemos observado después de más de 50 años de guerra contra las drogas, y por eso digo que es una premisa totalmente mentirosa, es que eso no solo no ha ocurrido, o sea no se ha reducido el comercio ilícito de drogas, no se ha reducido el uso y problemas asociados a los usos de sustancias. Sino todo lo contrario, esto se ha incrementado, se ha cada vez complejizado más. Y entonces, esos supuestos objetivos de la guerra contra las drogas no se han cumplido. E, insisto, se complejizan cada vez más.

Hay un debate abierto sobre la aplicación de políticas públicas de RRDD en Latinoamérica, es decir, en países con altos índices de pobreza y falta de acceso derechos básicos. Se suele argumentar que estas políticas son inaplicables por el contexto social y económico. ¿Cómo creés que debería adaptarse este paradigma a políticas públicas eficientes en nuestro país? ¿Cómo trabajan, para tomar un ejemplo, en el programa No Te Sientas Zarpado?

Cuando se dice que América Latina, por distintas razones, no se puede implementar este tipo de políticas, por un lado me parece que se alude a ciertas intervenciones de RRDD que no se aplican porque las características de la situación de consumo de drogas acá es distinta a la de otros países. Doy un ejemplo: hay una intervención arquetípica de la RRDD que es lo que se conoce como los programas de sustitución de mantenimiento con Metadona. La Metadona es una sustancia que puede reemplazar a otra sustancia que es la heroína. Es un opiáceo sintético que reemplaza a la heroína. Y esto significa que las personas con consumos muy problemáticos de heroína, participan de este tipo de programas de sustitución y mejoran notablemente sus condiciones de vida, su salud, su inserción social. Evidentemente en América Latina estos programas no existen. Pero no porque tengamos condiciones o porque no haya plata. SIno porque no hay consumo generalizado por lo menos de heroína. Por lo tanto, no tendría sentido tener ese tipo de programas. Ahora, confundir una intervención específica de RRDD, como puede ser esta, con la filosofía y la ética de lo que es la RRDD, yo creo que son cosas muy distintas. Y por qué hablo de una filosofía y de una ética, porque el principio central de la RRDD es el respeto por el otro. Es la intervención con las personas con consumos de sustancias más o menos problemáticos en función de las necesidades y los requerimientos de ese otro y no en función de lo que yo profesional o programa o política creo que es lo mejor para el otro. Eso es una ética de respeto y eso es central. Frente a eso me parece que no hay obstáculos de tipo económico o de tipo social, en todo caso es un obstáculo en la visión que se tiene respecto de los otros. Con todo esto quiero decir que yo no acuerdo en lo absoluto con esos discursos de que en nuestra región latinoamericana la Reducción de Riesgos y Daños no da lugar. Y de hecho yo creo que hay muchas experiencias que demuestran exactamente lo contrario.

Vos mencionaste un programa que desarrollamos desde hace ya varios años en el Área Metropolitana de Buenos Aires, una zona en situación de vulnerabilidad social. NTSZ es un programa que se inició a partir de la demanda de una institución educativa, donde algunos de sus estudiantes estaban teniendo dificultades vinculadas a los consumos de sustancias, para mantener sus trayectorias educativas. Así comenzamos a trabajar y comenzamos fundamentalmente no con la lógica de expulsión, de segregación, de castigo sino ante todo defensa de, en este caso, el acceso a un derecho como es el derecho a la educación de estos adolescentes, jóvenes. También de trabajar no para ellos, sino con ellos, en cuales eran sus posibilidades de asumir más cuidados.

El eslogan si se quiere de este tipo de intervenciones y del programa tiene que ver con más cuidados menos riesgos es decir no vamos ahí a decirle a nadie lo que tiene o no que hacer, sino que vamos a acompañar para que esas prácticas puedan ser adoptadas con mayores cuidados. Insisto, en definitiva de esto se trata la RRDD. Se trata de poder respetar las decisiones de los otros y acompañar para que esas sean decisiones tomadas con mayor cuidado de sí y de los otros, que sean decisiones que conduzcan a procesos de mayor autonomía y mayor control de sí mismos 

¿Cómo analizas la función histórica de Sedronar? ¿Es posible marcar una distinción ideológica entre la anterior y la actual gestión? 

La Sedronar se crea en 1989 a poco tiempo de aprobarse la Ley de Estupefacientes, N° 23.737. Se genera en el marco de un proceso que se da de manera muy similar en toda la región latinoamericana en esa época, entre el 1989 y 1990. Si uno recorre todos los países de la región va a encontrar que en todos se crearon secretarías nacionales o consejos nacionales o juntas pero un organismo nacional de alto rango político para trabajar el tema de políticas de drogas. Esto no es una casualidad, fue una orientación que vino desde el norte, que tuvo que ver con efectivizar el tratado que se firma en las Naciones Unidas en 1988 que es la tercera convención sobre drogas, atravesada por un espíritu bastante más punitivo y esto le dio un sentido inicial a la Sedronar. En sus inicios y hasta hace poco, esta secretaría reunía tanto las funciones de prevención y asistencia como las vinculadas al narcotráfico.

El cambio de quitarle a la Sedronar las funciones de control del narcotráfico, se produce en el segundo gobierno de Cristina Kirchner, cuando se crea el Ministerio de Seguridad y toda la función represiva del control del tráfico pasa a Seguridad y la Sedronar se queda solamente con, ni más ni menos, la prevención, la asistencia y la capacitación en materia de drogas. Esto en la anterior gestión se consolida con un cambio de nombre, la Sedronar sigue manteniendo su sigla pero en realidad ahora el nombre es “Secretaría Nacional de Políticas Integrales Sobre Drogas”, osea se sacaron de encima el tema de narcotráfico y demás. (Anteriormente se llamaba: Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico).

Creo que en los últimos años esto se nota en la atención al material de prevención y asistencia. La actual gestión, a veces es dificil en este campo como en tantos otros, una gestión que apenas comenzada tiene que empezar a lidiar con la situación tan excepcional que vivimos con la pandemia. Pero me parece que por lo menos lo que vengo escuchando, que me parece que es un dato diferencial respecto de gestiones anteriores, es el estar poniendo muy de relevancia el tema de los problemas asociados a los consumos de sustancias legales. En particular el alcohol.Me parece que ese es un dato de interés, porque es correr la imagen de “la droga” como “el demonio” en términos de la sustancia ilegal e ir un poco más sobre las evidencias de cuáles son los consumos que traen aparejados mayores problemas, que está claro, todos los estudios nos dicen que la mayor prevalencia y las mayores dificultades en términos sanitarios, tienen que ver con los consumos abusivos de alcohol. 

Es un rasgo distintivo de esta gestión que, insisto, a muy poquito de empezar a caminar se vio sumida al igual que todos nosotros en esta situación así que habrá que esperar un poco también para ver como siguen las cosas. Pero me parece que también estos últimos años me parece que hay una mirada puesta sobre lo territorial en términos de las intervenciones, esto también de la mano de un cambio paradigmático que nuestro país tuvo a partir del 2010 cuando se aprueba la ley nacional de salud mental. Que plantea toda una serie de cuestiones novedosas en relación a la atención de los padecimientos psíquicos, que se vincula también con los consumos problemáticos así que creo que hay varios hitos que se han ido eslabonando en estos últimos años.

¿Qué es analizar las adicciones desde una perspectiva relacional?

Básicamente es plantear algo que a veces parece muy obvio pero que a la hora de aproximarse al tema no resulta tan obvio, que es que queremos tener una mirada integral, compleja, de estos fenómenos que se vinculan a los consumos problemáticos y tenemos que pensar en una relación entre subsistemas. Una relación entre un objeto material que es la sustancia, la droga, dependiendo de que sustancia se trate tendrá determinadas características, tanto por lo farmacológico como por su estatuto legal, jurídico y en función de eso por el grado de pureza o toxicidad que pueda tener. Pensar entonces una relación entre ese elemento material con un sujeto que tiene una trayectoria de vida, determinada contextura biopsicosocial, está en un determinado momento de esa trayectoria de vida que le asigna significaciones particulares a lo que puede ser la utilización de una sustancia. Todo esto puesto en relación a su vez con un contexto que tiene que ver con un determinado momento histórico, que a su vez tiene que ver con un cierto momento político, económico.

Hoy por hoy estamos escuchando hablar mucho y no siempre muy atinadamente… de qué está pasando con los usos de sustancias en este contexto de pandemia. Obviamente estamos viviendo un contexto particular donde uno no podría dejar de tener presente esta situación excepcional que estamos viviendo como un marco particular en el cual se puede establecer una relación entre estos tres elementos (sustancia, sujeto y contexto). Y hay un tiempo que como toda experiencia humana es una experiencia histórica, entonces, tenemos que pensar también el tema de los consumos problemáticos en esa clave histórica. Dejar de tener esta falsa idea de que los consumos de sustancias siempre fueron iguales, siempre trajeron el mismo tipo de dificultades y que siempre lo van a ser. Evidentemente hay una clave que tiene que ver con el momento histórico y social que determina el qué y el cómo se da esa relación.

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#PROHIBICIONISMO #REDUCCIÓNDEDAÑOS #SUSTANCIASPSICOACTIVAS POLITICADEDROGAS
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