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23 mayo, 2024

Las pibas gambeteando al patriarcado

Ilustración de Andy Stark

Por Simón Helú


La primera vez que volví a jugar al fútbol fue una noche en la que una amiga me escribió porque le faltaba una piba para un mixto. Como nunca me sentí incluida en los deportes, por falta de constancia y grupos de personas que me incluyeran en un equipo sin presiones, jamás se me había ocurrido preguntarme en qué momento mis amigos del barrio habían dejado de llamarme para jugar y descubrí con extrañeza que no lo recordaba pero sabía que tendría que haber sido cuando empezaban a alquilar canchas o jugar contra pibes de otros barrios o escuelas. Mas no olvidaba qué bien atajaba un verano en que mi primo se encargó de entrenarme a los pelotazos (supongo que era más porque él quería patear al arco y para eso necesitaba une arquere).

En el momento en que entré a la cancha y pise el pasto sintético, todo lo que había afuera se desvaneció con la ligereza de un diente de león. Fue una experiencia adrenalínica, espiritual, ritual. No sólo sentía que lo único que importaba en ese momento era el bolo y la conexión con mis compañeres, si no que además el sentimiento de que ambos equipos jugábamos con le otre y no contra era una diferencia abismal que jamás había sentido en los equipos sólo de varones. Sinceramente ese día fui técnicamente mala, pero mis ganas de mejorar se veían envueltas en la gratitud que sentía por ese equipe que a pesar de que yo no pegaba una me pasaban la pelota igual y nos felicitabamos si alguien hacía una buena jugada sin importar si la persona era de tu equipe o del otro. Mi contacto con el fútbol fue así hasta que empecé a contarles a mis amigos que estaba jugando al fútbol.

Cuando compartí la experiencia pasó que algunos amigos se sorprendieron y empezaron a invitarme o invitar chicas a sus partidos con amigos y también tuve amigos que comenzaron con su larga lista de prejuicios y creencias sobre el fútbol, empezando por el clásico “no se puede jugar con minas porque imaginate, le pegas un codazo en la teta y sale llorando” hasta el “las minas que juegan al fútbol son machonas, queda mal”, y no faltó un prehistórico que me dijo que el fútbol es cosa de hombres. Y por dentro hubiese querido agregarle “heterosexuales, cis género y machotes”, porque nadie invita a jugar al fútbol a las maricas, y no se muestran jamás los jugadores de la primera división con su novio. Para ser futbolista el primer contrato a firmar es una vida pública de hombre heterosexual, mirá si te pasa como Pelé que debutó con un pibe y te lo recuerdan toda la vida… porque si hay algo que le falta a los machos es dejar de reprimir el amor.

Por si fuera poco, las letras de las hinchadas todo el tiempo hablan de penetración anal y el mensaje es cuanto menos confuso “por puto te vamos a coger”, o sea: me molesta tanto que tengas sexo con hombres que te voy a violar, ¡es tan complicada de entender la masculinidad futbolera!, qué quieren que les diga.

Después de ignorar los comentarios anteriormente mencionados y de un par de torneos mixtos. La siguiente traba con la que me topé fue un torneo masculino que hacía el experimento de abrirse a equipes mixtes y nos anotamos con unes amigues. De 140 participantes del torneo eramos 5 mujeres, 3 en mi equipe y 2 en otre equipe mixte que se anotó. En el primer partido yo salí con un pié hinchado, un huevo en el hombro por un codazo, con una amiga que me contaba que la piropearon, la otra que uno la quiso alzar de la cintura y un baldazo de realidad de los códigos que se manejan en el fútbol mainstream.

¿Qué códigos se manejan en la cancha? ¿Qué mandatos operan en los varones al jugar al fútbol?

Resulta escandaloso para algunes escuchar que es posible no enojarse y cuidar les cuerpes (el propio y les ajenes). Ya que en el fútbol de varones está completamente legitimada la violencia verbal y no sólo se limita al equipo contrincante si no también a cualquiera de tu equipo que pifie alguna. También están permitidos los golpes y no te vayas a quejar porque es de maricón, “te la tenes que aguantar”. Y ese “te la tenes que aguantar” es otra de la larga lista de complicidades machistas que bien haríamos en dejar de repetirles a lxs niñes.

Quizás porque desde niños a los varones se los presiona para jugar bien al fútbol, para no llorar, para competir, para no demostrarse amor y un largo etcétera que hace que para ellos socioculturalmente signifique otra cosa, una muestra de valentía, una de masculinidad o una prueba para la aceptación del padre, hermano mayor o grupo de amigos.

Así como las mujeres nos encontramos con trabas de discriminación y acoso para un fútbol divertido y cooperativo, ellos se encuentran con que se juegan mucho más que la victoria o derrota del partido, sin importar que el partido sea una liga para jugar con tus amigos o un amistoso en la plaza.

¿Cómo se evidencian las desigualdades en la cancha?

Hay desigualdades obvias que tienen que ver con la cantidad de tiempo que viene jugando alguien versus alguien que recién empieza. También hay muchas chicas que vienen de jugar al hockey y tienen claras algunas tácticas de equipo lo cual las hace comenzar un paso adelante de una chica que recién está aprendiendo.

Muchas veces se afirma desde una perspectiva biológica que ambos géneros no pueden jugar juntos por una, supuestamente marcada, fortaleza masculina frente a lo femenino, creo que ese mito queda sujeto a qué macho y qué hembra se imagine cada persona, condicionada por la hegemonía visual imperante en todas las formas de cultura.

Porque hay chicas grandotas, con fuerza, que van al gimnasio y hay chicos flacos, o enanos etc. y no son minoría, pero en nuestro ideal condicionado no aparecen.

A ese discurso yo le respondo que los deportes son para todo tipo de cuerpos y personas. Creo que es el mismo discurso que funciona para todos los espacios donde el hombre heterosexual y hegemónico se erige como modelo único de participación y liderazgo, a ese discurso le sacamos tarjeta roja. 

¿El Fútbol es un espacio abierto para las mujeres?

La primer respuesta es no. Pero a ese no yo le agrego un ‘todavía’. Hay grupos que lo están abriendo y promoviendo abiertamente como es en Santa Fe el caso de las Martas (Facebook: Martas Fútbol Feminista), un colectivo de mujeres que se consolida en el año 2017 pero reconoce su génesis en 2014, “cuando un grupo de mujeres comenzamos a alquilar canchas de fútbol 5 y nos encontramos, junto al disfrute de jugar juntas, con diversas situaciones de burlas y acoso que persisten en la actualidad. Ante esas situaciones, el ‘tercer tiempo” se fue consolidando como un espacio de encuentro, relatos y problematizaciones. Fue en ese cruce entre potencia, deseo y opresión que emerge la necesidad de formarnos en el feminismo y organizarnos para luchar contra el patriarcado. Entendiendo que somos una organización en construcción, en la actualidad las Martas Fútbol Feminista tenemos como objetivo central sumar fuerzas al feminismo, realizando aportes desde nuestro espacio de juego y lucha que es el fútbol feminista. Así, apostamos a generar y promover espacios de intercambio, formación y activismo en feminismos; promover y coordinar redes locales barriales de fútbol femenino; organizar encuentros de fútbol femenino en espacios públicos“. También ligas y campeonatos como las de AFA-NO (Facebook: AFA-NO) o Guiso mixto (Facebook: Fútbol Mixto) que están abiertos a sumar equipos mixtos.

¿Qué puedo hacer?

-Si tenés hijos que juegan, charlalo con ellos. Naturalizarlo cambiará el panorama de las futuras generaciones.-Si tenés hijas dales la opción de jugar o entrenar así como le darías la opción de ir a danza.

-Si con tus amigos juegan al fútbol empiecen a invitar pibas y evolucionemos a un deporte sin discriminación.

-Si querés jugar pero sentís que tus amigos no te incluirían (¡cambia de amigos!) acercate a algún club o espacio donde tengan equipos mixtos o de mujeres y/o autogestionate un f5 en la plaza con tus amigas.

Ojalá sea otro el fútbol que vivan las generaciones que vienen, que sepan que en el fútbol “no hay mejor jugadorx que todxs juntxs”, y que al machismo lo dejemos en orsai.

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#FEMINISMO #FUTBOLDEPIBXS #PERSPECTIVADEGÉNERO
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