fbpx
loader image
25 septiembre, 2023

Ilustración de Román Harrand (@romanh97)

Miedo y psicosis en el ámbito de la salud mental

¿De qué maneras está siendo afectada la salud mental de les trabajaderes esenciales? Poder racionalizar y categorizar los miedos, tanto reales como neuróticos, en tiempos de cuarentena se vuelve una estrategia útil para abordarlos. Compartimos Psicovid volúmen II parte A, con la opinión de una Psicoanalista especializada en salud comunitaria y gestión sanitaria que además es Jefa del Sector de Salud Mental del Hospital de Niñes de Santa Fe y docente de la Universidad Nacional del Litoral.
Por Ps. Lorena P. Aguirre Furlani*

Esta pandemia se monta sobre varias “pandemias” anteriores: la pobreza, la ausencia de estado en las zonas marginales, enfermedades o problemáticas de salud olvidadas en la población y sobre una fundamental: la salud mental.

Esta pandemia es viral pero también es del miedo. Y es una pandemia de salud mental. Se observan tantos efectos subjetivos, intersubjetivos y comunitarios que no podemos dejar de pensar en esto. ¿Qué hace un psicoanalista o un profesional de la salud mental en este contexto? Una pregunta que me ronda por la cabeza día a día, incesantemente. Reflexionemos un poco sobre el miedo.

EL MIEDO

Existe un miedo real. Miedo real llamamos al que no es ilógico, irracional, al que no tenga que ver con la realidad. Este miedo, que presentan la mayoría de las personas, es un miedo real: el personal que trabaja se puede contagiar, está expuesto y muchas veces no tiene el material para desinfectarse. A su vez, se designa a todos por igual como “esenciales”, cuando en realidad habría que hacer una diferenciación.

¿Qué es esencial en esta pandemia y cuáles son los profesionales esenciales cuando se activa el protocolo de un covid 19 positivo? Creo que cada director y jefe de servicio debería poder responderse a esta pregunta para proteger a su personal y no caer en la tentación de los narcisismos heroicos, que hoy son la mayor amenaza. Hay que asumir que acá también se juegan muchos egos y narcisismos.

El miedo real es el que tiene que ver con la realidad. Si ahora mismo, mientras usted está leyendo estas palabras, entra un tigre por su ventana, usted tiene que sentir miedo y salir corriendo. Eso es un miedo real. Si usted no siente eso, no es saludable. En esa situación, es saludable sentir miedo. El coronavirus también ha provocado miedo y es natural que todes lo sintamos así. Asumamos este miedo que “no es sonso”, como dice el dicho, porque es el que nos hace lavarnos las manos muchas veces por día y protegernos.

También existen los miedos neuróticos, decimos les profesionales de salud mental. Los miedos neuróticos son aquellos que nos resultan conocidos, antiguos, los que pertenecen a nuestra historia subjetiva e individual, esos que nos acompañan desde hace tiempo. Quienes alguna vez transitaron alguna consulta de salud mental podrán detectarlo más rápido, pero lo cierto es que a este gran miedo real se le suman los miedos neuróticos y ahí se arma la salsa picante.

Voy a usar la metáfora de la salsa picante porque me parece ilustrativa, porque no te deja sentir ninguna otra cosa. El miedo real sumado al neurótico hace que la persona no pueda pensar, entender, o actuar con lo que científicamente está testeado y comprobado. También hay que entender que en esta situación desconocemos bastante el comportamiento del coronavirus. Resulta comprensible que el personal que usa barbijo, aunque sepa que no está recomendado, no pueda dejar de usarlo. 

En los supermercados se observa que todo el mundo usa barbijos y guantes como si tuvieran el coronavirus y lo hacen como prevención, cuando se dijo científicamente que no es correcto usar el barbijo porque crea un ambiente de humedad en boca y nariz que hasta es perjudicial. Pero nadie responde a eso, entonces ¿porque usan el barbijo? porque tienen miedo real y se sumó el miedo neurótico. Y junto a eso su vida psíquica entera.

El miedo neurótico es un síntoma, y como tal es una síntesis, una construcción personal y singular de cada sujeto. Un síntoma porta una historia, afectos, traumas y conflicto intrapsíquico,todos ellos pertenecientes a la infancia o adolescencia, son vivencias edípicas estructurales de la persona. “El síntoma porta la verdad del sujeto” dice Freud. Entonces se entiende que cuando hablamos de miedo neurótico, estamos hablando de un miedo que conmociona la vida entera del sujeto. No puede mirar una película de netflix, relajarse y aburrirse plácidamente cuando llega a su casa. No puede, porque ese miedo le inundó toda la cabeza y de ahí no hay salvavidas ni bote que lo saque.

Por suerte, ahí aparecemos en acción les profesionales de la salud mental, tirando los salvavidas y botes. Enseñamos a nadar, a bucear, a retener el aire, a esquivar el tiburón y un gran etcétera. Pero para que este miedo neurótico junto al real pueda ser tratado y abordado pasan meses y no sé si años. Les que hemos hecho terapia sabemos que lleva tiempo trabajar los miedos.

INTERVENCIONES DE SALUD MENTAL 

Por eso cuando hablamos de intervenciones en salud mental, hablamos de intervenciones donde circule la palabra. El sujeto tiene que hacer hablar el síntoma, decimos nosotros. Hacer hablar el síntoma es saber que, por más tonto que parezca, hablar de une misme y de lo que nos pasa, tiene que ver con ir trabajando ese miedo. A través de la palabra se puede ir encontrando la salida de este gran malestar y estrés en el que todo personal de la salud está inmerso.

Es muy importante poner en palabras lo que sentimos, sacar para afuera la angustia, el miedo, los recuerdos, la nostalgia, el dolor, lo que venga y lo que esta gran realidad subrealista ha empujado, cual ola de tsunami, adentro nuestro. Es vital que circule la palabra en donde se pueda, en los espacios de trabajo, en casa con les niñes, con la pareja, con les amigues por teléfono, audios, etc.

Para que circule la palabra tiene que haber condiciones. Tiene que haber alguien que escuche y que no esté apurade. Por el otro lado, tiene que haber alguien que esté dispueste, sin urgencias, a dedicar ese tiempo a hablar de sí misme. Ambas partes tienen que poder asumir que lleva tiempo y que cada palabra llena que sale hace un camino terapéutico, que no es en vano.

En las indicaciones del Coronavirus se plantea el aislamiento como prevención, el aislamiento como tratamiento, aislamiento como medida de salud pública. Es decir, que la solidaridad en esta pandemia se juega por el no contacto. Toda una característica. Sería bueno plantearlo en términos de humanidad y de salud mental: es importante hablar de lo que nos pasa, generar espacios donde circule la palabra.

Si no hablamos y encima lo único que hacemos es ser receptores de la avalancha de información, estamos colapsando nuestra psiquis, estamos generando una situación de estrés diaria y activando todo el tiempo los miedos reales e irracionales. Hay millones de recomendaciones de salud mental por todos lados en las redes. Empachados estamos de información que no contribuye a construir nuestro bienestar. La construcción de nuestro bienestar tiene que ver con tomar la palabra y comenzar a hablar de lo que sentimos y pensamos.

Esto se puede hacer en un vínculo de confianza con un amigo, un familiar que nos entienda, o un profesional de salud mental. No es lo mismo hablar con el amigo que con el profesional, pero en tiempos de pandemia, sirve hablar. Lo ideal es con un profesional ya que es quien sabe todo esto que reflexionamos en este escrito, pero si no se puede, podemos buscar otros caminos.

Ilustración de Roman Harrand. En instagram como @romanh97 

Y estos otros caminos también son los bienes u objetos culturales, Maud Mannoni aconsejaba que cuando uno no puede ir al psicólogo puede leer muchas novelas. El proceso de introspección que cada sujeto pueda hacer es singular, algunos con un poema pueden entender algo de su vida, otros con una película. Michele Petit planteaba que los bienes culturales son esenciales para encontrarse a uno mismo, es ese mundo simbólico que nos aloja y nos hace entendernos, comprendernos, ser en el mundo.

Estamos frente a momentos históricos de la humanidad. Se observa en la mayoría de las personas una capacidad introspectiva, reflexiva ante su vida. Apostemos en estos tiempos a transitar esta realidad hablando. Los miedos son una pandemia también, usemos esa metáfora, para poder identificar también este problema ya que cuando uno no identifica el problema no puede solucionarlo. 

INTERVENCIONES DE SALUD MENTAL PARA INFANCIAS Y ADOLESCENCIAS

Es vital que los miedos sean elaborados por les xadres o les adultes a cargo para que puedan de alguna manera proteger a estos pequeños sujetos y no asustarlos. La palabra, el juego, el dibujo, la lectura son herramientas indispensables en la infancia, que podemos usar para estar y construir bienestar en la realidad familiar que cada une tenga. Tomar un libro que nos guste es clave porque uno le transmite a le niñe o adolescente ese deseo por leer.

Hay que acompañarles, necesitan de cuidado, de soporte para la construcción de su subjetividad. Estamos obligades a brindarles soporte para que transiten esta experiencia de la mejor forma posible. Ese soporte puede ser conectarles con lo lúdico y lo creativo. Ni la enfermedad, ni la pandemia hacen creadoras a las personas. De ser así, las catástrofes producirían genios creativos, nos dice Michele Petit. Más bien, por lo contrario, lo creador es cierta forma de negarse a padecer. Así el padecimiento, la opresión, la necesidad dejan de ser circunstancias desdichadas para convertirse en oportunidades creadoras.

50% LikesVS
50% Dislikes

Comentá el artículo

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*Mate se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes, violentos, discriminadores o contrarios a las leyes de Argentina.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

"La militarización es una política efectiva contra el narcotráfico"

¿Te sirve la información sobre drogas sin chamuyos?

Bancá este proyecto autogestivo

Compartir por Email