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23 febrero, 2024

Aprendiendo a luchar

Por Jésica Dittrich

“Los dolores que nos quedan son Ias libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, Ias resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”, escribieron les jóvenes idealistas que llevaron adelante una de las luchas más grandes del siglo XX argentino: la Reforma Universitaria. Elles pugnaban por universidad más libre, moderna y de calidad. Y lo lograron, no sin lucha, no sin rebeldía. Hoy, 100 años después, esa educación que muchachos cordobeses(*) soñaron, está en un ojo de tormenta neoliberal.

La universidad pública está en peligro, gritamos, docentes y estudiantes. La intervención del FMI y el ajuste macrista, que genera reducciones presupuestarias en programas de extensión, investigación y becas; los recortes de incumbencias profesionales; los paupérrimos sueldos de les docentes, como así también el desfinanciamiento que amenaza con cerrar las puertas de todas las facultades, marcan una situación compleja. Sin embargo, entre tantos golpes, profesorxs, personal de administración y servicios y estudiantes decidieron salir a las calles para defender un patrimonio que, de resistencia, tiene historia. Y que el lunes, martes y viernes se volvió a demostrar.

Lunes: la semana arranca entre luchas

Cuatro de la tarde, el sol en lo alto. Calle Almirante Brown comenzaba a vestirse con bancos de aulas y parlantes. Y con voces, decenas de ellas, que de a poco iban llegando al lugar. Profesorxs pertenecientes al Sindicato de Trabajadores Docentes Universitarios (SITRADU) fueron les primeres en asistir a la cita con el deber moral de defender lo que es nuestro: la educación pública, laica y gratuita. A los minutos, les estudiantes de diversas facultades se adueñaron de un asfalto que, por casi dos horas, dejó de ser esclavo de los vehículos.

A las 16:30 el micrófono ya estaba abierto y dispuesto a escuchar. Docentes de las facultades de Ciencias de la Educación, Trabajo Social y de Ingeniería y Agronomía, expusieron los problemas presupuestarios a los que se enfrenta la casa de estudios y arrojaron un panorama para nada alentador: incluso les directives más altos de la universidad han manifestado su preocupación. El dinero disponible es tan ínfimo, que  terminar el año académico con las puertas abiertas aún es una incógnita. “¿Qué es esta locura de abrir universidades por todos lados?”, dijo hace unos años el presidente. Hoy nada de esto debería sorprendernos.

Mientras les profesorxs se turnaban para hablar, estudiantes se plantaban en Avenida Ramírez con carteles afines al reclamo. “Democratizar el conocimiento” y “Que el ajuste no lo pague el pueblo”, fueron algunas de las demandas expuestas sobre cartones. Algunes transeúntes respondían con bocinazos de aprobación, otres con comentarios despectivos. El “vayan a laburar” fue la frase de cabecera del facho promedio frente a las dos jóvenes que repartían folletería en los semáforos. “Estudio y tengo dos trabajos, forra”, respondió una alumna a una señora cuyas buenas costumbres le indican que protestar es de vagues. El sentido común no entiende de luchas, pero va a tener que acostumbrarse.

Ya había pasado una hora de concentración y se decidió redoblar la apuesta: ya no bastaba con cortar Almirante Brown, había que tomar Ramirez. Y así se hizo: decenas de estudiantes (integrades o no en un centro de estudiantes) y docentes, con bombos, carteles y cantos, rompieron la monotonía de la calle más transitada de Paraná por unos minutos. “Esto es lo que hay que hacer: salir del aula y mostrarle a los Raúles que les universitaries estamos de pie”, comentó una alumna de la Facultad de Trabajo Social frente a mi grabador, ya lleno de gritos de guerra contra un programa económico que quiere la muerte de la educación pública. “Pero no lo van a lograr: la educación del pueblo no se vende, se defiende”, manifestó la misma joven de 18 años.

Hay esperanzas.

Martes:  Abrazando el gris

La calle siempre es gris, pero en la tarde del martes la vi vestida de pueblo. Y de verde, fundamentalmente. Ocurre que al día siguiente se sesionaba en la Cámara de DinoSENADORES la Ley de interrupción voluntaria del embarazo y les universitaries no quedaron ajenes a una discusión histórica. “La universidad será popular, libre, laica y feminista o no será”, dijo una estudiante de Ciencias Políticas mientras las 16 horas se iban acercando.

La cita fue alrededor del imponente edificio de calle Urquiza, a las 16:30 horas. La propuesta fue un abrazo simbólico a la Facultad, repartiendo las mismas consignas que habían brotado el día anterior. Así, gran cantidad de estudiantes, graduades, docentes y no docentes, se tomaron sus manos y caminaron por las veredas hasta rodear la casa de estudios en su totalidad. Los bombos agitaban en la calle, alertando a tode aquel que pasara distraide, como si nada ocurriera. O peor: deslegitimando la demanda. “Repartí folletos con el pañuelo de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y una señora agarró el pañuelo antiderecho que tenía en su auto”, comentó una estudiante de Comunicación Social, imitando irónicamente el gesto de desprecio de la mujer pro-percha.

Pasaron unos minutos y la gran mayoría de les presentes ingresaron a la Facultad, con el fin de dar comienzo a una breve asamblea. El resultado fue multitudinario: muches tuvieron que quedarse afuera del lugar de la reunión, colocándose en puntas de pie para poder ver un poco más. Adentro, los mates pasaban entre aplausos y preocupaciones, entre las que se encuentran el aumento del plato del comedor, los recortes en las becas universitarias y en los programas de extensión e investigación, lo cual afecta gravemente la permanencia de les alumnes sobre los pupitres. Además, se hizo referencia también a una problemática que excede las aulas, pero que las transforma: el aumento en el costo de vida, como los alquileres y los impuestos, expulsan a muches jóvenes de las ciudades a las que vinieron a cursar. El Estado quiere universidades vacías y que les pobres no anhelen recibirse, como desea María Eugenia Vidal. Y el macrismo está haciendo todo lo posible para cumplirle el sueño.

El atardecer estaba llegando y, poco a poco, la concentración comenzaba a disolverse, pero con la promesa de reencontrarse el viernes, en lucha, otra vez. “Hay que poner el cuerpo siempre”, comentó una docente de la Facultad de Ciencias de la Educación. Asentí. Les estudiantes de diferentes partidos, ahora unidos por un mismo fin, también lo hicieron.

Viernes: Ciencias Económicas otra vez

La Rioja 6, el histórico patio en el que antes funcionaba la Facultad de Trabajo Social, vivió una tarde agitada. Cerca de las 17 horas el suelo comenzó a recibir gente, mates, bizcochos y papeles. La palabra tenía por objetivo circular entre cada presente que tenga algo para decir. Así, se sucedieron voces que proponían, debatían y argumentaban sobre el futuro de nuestra educación.

“¿Qué vamos a hacer la semana que viene?”, fue una de las preguntas centrales. La resolución fue unánime: no dejar de luchar, seguir en las calles y resistir. “Es preferible perder un día de clases, que la Universidad Pública”, dijo una docente llamando a la reflexión de todes les presentes. “¡Copemos las calles, compañeres!”, exclamó una estudiante con el pañuelo verde en el cuello, respondiendo a la premisa de que la sociedad necesita enterarse de lo que pasa aulas adentro. Y también, saber que no es solo un conflicto salarial, sino que se trata de un resquebrajamiento de la educación en general. Ante este panorama, asambleas, cortes de calles, marchas y clases públicas fueron los planes propuestos para esta semana, que arranca hoy con una radio abierta en la Facultad de Ciencias de la Educación.

El clima fue de preocupación y, en un momento, de tensión. Ocurrió que en la FCEco se estaban dictando clases y los gritos de les alumnes invadían la asamblea. “Respeten o vengan. Estamos luchando por ustedes, así que les pedimos silencio. Sepan que cuando en las calles se logran derechos, les beneficiades son todes, incluso quienes no lucharon”, expulsó una docente con el megáfono, logrando que el jolgorio desubicado de unes tantes se calme. Todes aplaudimos.

Más de 10 personas expusieron su punto de vista. Obviamente, hubo matices, pero el fin común no se desvirtuó: con más o menos radicalidad, hay que seguir en pie. “Que no se quede mi pueblo dormido”, dice una canción de Callejeros. Que no se quede mi comunidad académica dormida, podríamos cantar en este momento histórico.

Y la lucha sigue

Un nutrido cronograma de actividades se programó para esta semana. El lunes a las 15:00 habrá una radio abierta en la Facultad de Ciencias de la Educación; el martes tendrán lugar concentraciones en la Facultad de Ciencias Económicas (14:00) y en el edificio universitario de calle Buenos Aires al 389 (16:30); el miércoles a la tarde la cita es en Trabajo Social, mientras que el jueves la Plaza de Mayo será testigo de una marcha docente, pero que invita a la unión de los claustros.

Hace 100 años les tocó a unes cordobesxs pugnar por una educación más libre. Hoy es nuestro turno.

Venceremos.

(*)Aquí no empleamos el lenguaje igualitario, ya que todos los firmantes del Manifiesto Liminar, como así también las personas que aparecen en las fotos de la Reforma del 18, son varones. Las mujeres, si bien estaban en los aulas, no aparecen en los libros que narran el hecho. A la historia siempre la escriben los que ganan. Y esto está cambiando.

#CONFLICTOUNIVERSITARIO #TOMADEFACULTADES #UNIVERSIDADENPIEDELUCHA #UNIVERSIDADPÚBLICASIEMPRE
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